Cuidar no significa dejar de tratar
Una de las ideas más importantes es esta:
Los cuidados paliativos no significan abandonar el tratamiento.
Una persona puede recibir tratamientos destinados a controlar o tratar su enfermedad y, al mismo tiempo, recibir cuidados paliativos para aliviar síntomas, mejorar su bienestar y acompañar las necesidades que aparecen durante el proceso.
Además, pueden incorporarse tempranamente, y no únicamente cuando una enfermedad se encuentra en una etapa terminal. La OMS señala que su incorporación precoz puede mejorar la calidad de vida y reducir hospitalizaciones innecesarias.
¿Qué incluyen?
El dolor es uno de los síntomas que más frecuentemente requiere atención, pero no es el único.
Los cuidados paliativos pueden abordar:
Dolor y otros síntomas físicos.
Dificultades respiratorias.
Malestar y otros síntomas asociados a la enfermedad.
Necesidades emocionales y psicológicas.
Necesidades sociales y familiares.
Necesidades prácticas de la vida cotidiana.
Aspectos relacionados con la espiritualidad y las propias creencias.
Acompañamiento durante el proceso de duelo.
Por eso requieren una mirada integral y un trabajo interdisciplinario. Médicos, enfermeros, psicólogos, trabajadores sociales, kinesiólogos, acompañantes, voluntarios y otros profesionales pueden formar parte de la atención según las necesidades de cada persona.
La persona sigue siendo mucho más que su enfermedad
Cuando una enfermedad avanza, existe el riesgo de que la persona pase a ser mirada únicamente desde su diagnóstico.
Los cuidados paliativos proponen otra perspectiva: la persona continúa teniendo deseos, preferencias, vínculos, necesidades y decisiones propias.
Escuchar qué quiere, qué le preocupa, qué necesita y cómo desea atravesar determinadas situaciones también forma parte del cuidado.
Por eso es fundamental respetar su autonomía y sus preferencias siempre que sea posible.
La familia también necesita acompañamiento
Una enfermedad grave no afecta únicamente a quien recibe el diagnóstico.
Las familias pueden atravesar miedo, cansancio, incertidumbre, tristeza, cambios en sus roles y dificultades para organizar la vida cotidiana.
Acompañar a la familia también forma parte de los cuidados paliativos. La atención puede incluir orientación, apoyo emocional y acompañamiento durante el duelo.
No se trata solamente de agregar años a la vida
A veces, cuando ya no es posible curar una enfermedad, aparece la sensación de que ya no hay nada que hacer.
Pero siempre puede haber algo que cuidar.
Puede aliviarse un dolor.
Puede disminuirse una angustia.
Puede facilitarse un encuentro.
Puede respetarse una decisión.
Puede acompañarse una familia.
Puede ayudar a que una persona conserve autonomía y dignidad.
Los cuidados paliativos ponen el foco justamente allí: en la calidad de vida y en el alivio del sufrimiento.
Cuidar también es acompañar
Aceptar que una enfermedad no puede curarse no significa dejar de cuidar.
A veces, cuidar cambia de objetivo.
Ya no se trata solamente de combatir una enfermedad, sino de acompañar a una persona de la manera más humana, respetuosa e integral posible.
Porque incluso cuando no podemos cambiar el curso de una enfermedad, todavía podemos cambiar la manera en que una persona atraviesa ese camino.