¿Qué puede aportar un AT a una persona mayor?
El acompañamiento se adapta a las necesidades y objetivos de cada persona.
Puede incluir, por ejemplo:
acompañamiento a turnos médicos;
apoyo para organizar rutinas;
acompañamiento en salidas y actividades;
promoción de la autonomía;
acompañamiento en actividades sociales;
lectura y actividades significativas;
ejercicios o actividades de estimulación definidos de acuerdo con los objetivos del caso;
apoyo para sostener hábitos y ocupaciones cotidianas;
acompañamiento durante determinados momentos de vulnerabilidad.
La finalidad no debería ser reemplazar aquello que la persona todavía puede hacer, sino favorecer que pueda continuar participando en su propia vida con el mayor grado de autonomía posible.
¿AT o cuidador?
No son necesariamente lo mismo.
El cuidador puede cumplir un papel fundamental cuando existe necesidad de asistencia en actividades básicas de la vida diaria.
El Acompañante Terapéutico, en cambio, trabaja desde otra función y puede formar parte de estrategias de acompañamiento vinculadas con la autonomía, la participación, los vínculos y la vida cotidiana.
En algunos casos puede ser necesario uno u otro recurso. En otros, incluso, pueden complementarse.
La elección depende de la situación concreta y de los objetivos definidos para la persona.
Una cuestión que preocupa a muchas familias: ¿a quién dejo entrar en mi casa?
Cuando el acompañamiento se realiza en el domicilio, esta pregunta es inevitable.
La persona que ingresa va a compartir un espacio íntimo de la familia y, muchas veces, va a tener contacto con información, objetos y rutinas personales.
Por eso es comprensible que una familia quiera saber quién está incorporando a su casa.
La selección no debería basarse únicamente en disponibilidad.
Es importante conocer la formación y experiencia del profesional, revisar la documentación correspondiente, conversar previamente y establecer claramente las condiciones del acompañamiento.
Y también es importante que exista un canal para plantear dudas o dificultades una vez iniciado el acompañamiento.
El vínculo también importa
En adultos mayores, especialmente cuando existe cierta resistencia inicial a recibir ayuda, la forma en que se presenta el acompañamiento puede ser determinante.
No se trata simplemente de decir:
“A partir de ahora vas a tener una persona que te cuide.”
El objetivo puede ser plantearlo desde otro lugar:
“Vamos a encontrar a alguien que te acompañe para que puedas seguir haciendo determinadas cosas de la manera más autónoma posible.”
La persona mayor debe ser escuchada y, dentro de las posibilidades de cada situación, participar en las decisiones sobre su acompañamiento.
¿Cuándo puede ser especialmente útil?
Puede considerarse cuando una persona necesita apoyo para sostener su autonomía o participación cotidiana y el acompañamiento profesional puede complementar las estrategias indicadas por su equipo de salud.
Cada situación requiere una evaluación particular.
No existe un único modelo de acompañamiento para todas las personas mayores.
Elegir también es cuidar
Encontrar un Acompañante Terapéutico adecuado puede aliviar una preocupación importante de la familia, pero también puede marcar una diferencia en la experiencia cotidiana de la persona acompañada.
Por eso, en Conectate entendemos la selección como parte del proceso de cuidado.
Conocer la necesidad, definir el perfil adecuado, seleccionar y acompañar la incorporación.
Porque cuando se trata de incorporar a alguien a la vida cotidiana de una persona y a su hogar, la confianza no debería darse por sentada: debería construirse.